miércoles 4 de junio de 2008

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II[1]

VÍCTOR MONTERO LÓPEZ[2]

Mucho podemos discrepar con él y mucho criticarle; mucho podemos reclamarle y demandarle; mucho podemos ignorarlo, negarlo, olvidarlo; mucho podemos decir que no ha hecho nada por nosotros y que nada cambia con su vida o con su muerte; mucho podemos negar a Dios; pero sin embargo, ha muerto el líder más grande del mundo actual. Sin embargo, la influencia de Juan Pablo II en vida ha sido trascendente y su muerte trae también consecuencias y sin duda permanecerá en la historia.

¿Puede existir en el mundo actual un hombre o una mujer de la talla de Juan Pablo II? ¿En este momento que vivimos, el Presidente de algún país o de alguna institución es tan influyente? ¿Existe algún científico o intelectual que pueda tener su visibilidad y tal capacidad de convocatoria?

Es indudable que por más que se finja o se aparente, no podemos engañarnos cuando estamos frente a un humano sabio o santo. Cuando vi a Juan Pablo II en Lima no tuve más dudas había en él gran sabiduría y santidad. Podemos decir que hoy ya no hay santos pero mirar a Juan XXIII o a la Madre Teresa de Calcuta nos prueba lo contrario; podemos no pertenecer a ninguna religión, pero la santidad rebasa las ideas y creencias. Más aún, la santidad supera el hecho de tener defectos o el estar equivocado; un santo puede tener grandes errores, limitaciones, defectos o equívocos. Igualmente, es necesaria la valentía para afirmar la verdad, pero a veces el valiente no siempre dice la verdad y no siempre no se llega a la verdad por ser cobarde; pero sin duda Karol Wojtyla fue un hombre valiente.

Evaluando los líderes de todos los tiempos, podemos ver que ninguno tuvo tal carisma como Karol Wojtyla. Ninguno convocó tales multitudes ni ninguno fue tan querido por tanta gente. Ninguno ha acaparado de tal manera las páginas de casi todos los diarios del mundo como ha sucedido con Juan Pablo II en estos días. Y en la Iglesia sólo Juan XXIII ha sido más trascendente que Juan Pablo II, pues las transformaciones del Concilio Vaticano II han sido tan decisivas que hasta ahora no han podido ser superadas.

El brillo en los ojos, la actitud, la mirada, la sencillez, la visión, la manera de aparecer y de relacionarse con los demás es definitorio para comprender que estamos ante un humano diferente y superior (como en el caso peruano lo pude experimentar con Basadre, Gustavo Gutiérrez, Antúnez de Mayolo, Haya de la Torre, Barrantes, Cabieses y tantos destacados peruanos). Esto es mucho más claro si es que somos buenos psicólogos y no sólo evaluamos la comunicación verbal sino también la no verbal. En Karol Wojtyla, esto es nítido y no es nada subjetivo. E igual es la bondad, que es evidente en algunas personas y cuya brillantez solo lo he visto en algunos religiosos, científicos, en mi madre y algunos (as) amigos (as) e intelectuales; esto evidentemente exige sea percibido por un significativo número de personas y no solo por un único observador. Juan Pablo II, era indudablemente un hombre bueno, pero además ejemplo de autoestima, asertividad, consecuencia, optimismo, humildad, sencillez, esperanza, pensamiento crítico y reflexivo. Más aún, es un ejemplo de resiliencia, pues superó la muerte de su madre a los 9 años, la pérdida de su hermano mayor a los 12 años y la muerte de su padre a los 21 años. A los 19 años enfrenta la guerra en la resistencia antinazi. Durante su ejercicio sacerdotal vive permanentemente problemas que siempre logra superar. Obrero, deportista, soldado, actor, escritor, sacerdote, un hombre multifacético e integral; un ejemplo a cultivar y una visión de cómo valorar la vida. Nos enseñó a valorar al niño, al joven, al adulto, al anciano; y nos enseñó cómo comportarnos en esas etapas de la vida demostrando que su lucha era hasta el final. Dicen que a los grandes humanos se los conoce en las situaciones límite y por ejemplo la actuación de Wojtyla durante el exterminio de los judíos muestra su calidad. Equivocado o no, en el mundo actual no tenemos ningún líder sea de izquierda, derecha, fascista o socialista con la capacidad y significación de Juan Pablo II.

Algunos piensan que bueno es sinónimo de tonto, pero no es que el bueno es tonto y por eso es bueno; sino que lejos de ser tonto, ha decidido ser bueno. Un Papa bueno aunque a veces equivocado, pero que no es solo un alma bella sino que luchó por la bondad.

Sería bueno que muchos políticos que solo se jactan de “ser vivos” y para los que la política es sinónimo de viveza, de engaño, de manipulación; pudieran tener algo de ese carisma, de esa convocatoria, de esa esperanza, de esa autoestima, asertividad, criticidad y reflexión, de ese optimismo y consecuencia; pero sobre todo les falta bastante de sencillez y humildad. A la vez, es tan necesario que adhieran a una ideología y práctica humanistas, que por ejemplo no se llamen cristianos o socialcristianos sino lo sean.

Ningún humano en estos momentos puede ser tan extrañado y llorado. Ha muerto posiblemente el principal personaje del presente Siglo, es una gran pérdida para la Humanidad. Recuerdo que cuando estuve en la organización de la bienvenida al Papa Juan Pablo II en Villa El Salvador, pude comprobar las dimensiones del hecho de la llegada del Papa a Perú y nunca me sentí más pequeño y a la vez más orgulloso de ese hombre pese a discrepar con él. Por ello, comprendí que la admiración puede acompañar a la discrepancia.

Muchos políticos, científicos, autoridades e intelectuales hablan mucho; pero no han sido capaces de pronunciarse de la forma que lo hizo Juan Pablo II en la defensa de los derechos humanos, en contra de la violencia y la guerra, en rechazo a la pobreza y el narcotráfico. En estos últimos años pocos intelectuales (de izquierda y derecha) se han pronunciado contra los peligros de la globalización, contra las guerras, contra la mafia (calificándola “hija del diablo”), contra la discriminación racial, en defensa del medio ambiente; hasta la ONU quedó desprestigiada, a excepción del Papa y de algunas pocas voces hubo silencio.

También es vital que muchos políticos y autoridades tengan un poco de autocrítica, de capacidad de reconocer errores y de pedir perdón. Juan Pablo II es criticado por muchos hechos que demuestran conservadurismo, pero cuan lejos está de diversos críticos que no son capaces como él de pedir “perdón a Cristo por todo aquello que en la historia de la Iglesia haya perjudicado su proyecto de unidad”; e igual pidió perdón a científicos como Galileo por las injusticias sufridas. El 12 de marzo del 2000 al celebrar un acto litúrgico solemne en la basílica de San Pedro pidió nuevamente perdón por los pecados cometidos por “los hijos de la Iglesia” en sus 2.000 años de historia; en claras alusiones a los cismas, a las Cruzadas, a la Inquisición, y a la actitud mantenida hacia el pueblo de Israel, las mujeres y los más desposeídos; así ha sido el primer Papa en 2000 años que pide perdón a los perjudicados por la Iglesia. Así pidió perdón unas 94 veces, y entre a los que pidió perdón estuvieron los protestantes perjudicados en la expansión de la Iglesia Católica. Sí su voz vuelve a decirles a los dirigentes: “cambiad el camino”, pidan perdón. Cuantos por ejemplo en el Perú niegan los hechos puestos en el tapete por la Comisión de la Verdad y tratan solo de desprestigiar el Informe. ¿Por qué no son capaces de reconocer errores, de confesar sinceramente y pedir perdón? Más aún serán capaces de perdonar como lo hizo Juan Pablo II con Ali Agca que atentó contra su vida.

Ningún humano como él ha llegado a 133 países (algunos a los que visitó 5 veces como EE.UU. y México) ni ha efectuado un recorrido de 1’163,865 Kms. (3 veces la distancia de la Tierra a la Luna y 29 vueltas a la Tierra). No creo que sea irrelevante su presencia pues 16’930, 200 fieles de todo el mundo han asistido a las audiencias de los miércoles de Juan Pablo II y a la vez se ha entrevistado con 703 Jefes de Estado. Es de destacar que el Papa recibió 12 veces a Yasser Arafat, con lo que demuestra su interés por la Paz en Medio Oriente y en Tierra Santa. Creo que todo aquel que lo vio fue impactado, seguro para pocos donde tal vez esté Eliane Karp encontrarse con él no cambió nada, menos su intolerancia, por eso no es rara su ausencia en la Misa de Salud en la víspera de su muerte y quizá dependa de cómo vive el judaísmo. No creo se trata de hipocresía sino de que por lo menos lo cortés no quita lo valiente.

Juan Pablo II gracias a su capacidad de dominio de 16 a 25 idiomas pudo llegar con su mensaje a muchos; era una persona de una gran preparación intelectual necesaria para gobernar, ejemplo a ser seguido para no improvisar. Y con su actitud de reconciliación llegó a 22 iglesias y ritos cristianos; al igual que a los luteranos, el islamismo, el judaísmo, etc. Lo que contrasta con su conservadurismo al interior de la Iglesia Católica Romana.

Algunos afirman que como Papa su vida es cómoda y fácil y puede decir lo que quiera porque no le va a pasar nada. Esto es falso, porque 44 Papas murieron a la largo de la historia de forma violenta. Más aún, en este tiempo la posición de Juan Pablo II era eminentemente riesgosa, lo prueban los 12 atentados que sufrió fuera de las alarmas de atentados en sus 104 viajes, es decir estuvo en peligro su vida casi todo el tiempo.

Evidentemente que, un error de Juan Pablo II fue su actitud ante la Teología de la Liberación, pues apoyó la ofensiva conservadora para desmantelar lo avanzado en Medellín y Puebla –como bien lo señala Nelson Manrique; incluso el religioso y teólogo brasileño Leonardo Boff fue condenado al silencio público por Juan Pablo II y el sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal recibió una reprimenda pública por sus ideas. Es claro que nombró a numerosos obispos conservadores en el mundo; lamentablemente, en Perú eso ha significado un gran avance del Opus Dei y con ello una actitud conservadora de la élite de la Iglesia Peruana, ello generó la marginación de muchos católicos. Políticamente ha sido un conservador, pero que ha hecho lo que muchos radicales no han hecho y se ha pronunciado con mayor firmeza que muchos. Cierto es que muchos lo valoran por su labor de destrucción del bloque socialista de Europa Oriental y por su actitud ante rechazo a la Teología de la Liberación calificándola de “avanzada del marxismo”, esto paradójicamente ha bloqueado un avance y una transformación que hubiera fortalecido el catolicismo en América Latina y hubiera cuestionado el poder; así lamentablemente se fortaleció a los sectores más retrógrados y sería un gran retroceso para la Humanidad si un representante del Opus Dei (peor si es peruano) llega al Papado. Sí le faltó comprender que esta opción surge de una definición de Dios, de Iglesia, de Pueblo, de Cristo y de valores que responden a la situación de nuestros pueblos que demandan otro tipo de labor acorde a problemas como la pobreza y la corrupción. Pero ello, no ha mellado a los sectores progresistas de la Iglesia y al contrario acrecentó el papel de religiosos de gran valor como Gustavo Gutiérrez.

Al igual, es dogmática y poco realista, la posición del dirigente comunista polaco quien dijo: “No puedo decir que lamentaré su muerte. Como ateo, nunca me importó la Iglesia o el Papado. Tuve aversión al hecho de que el Papado hubiera combatido tan duramente a Polonia”. Juan Pablo II, se convirtió en un líder religioso acreditado por haber inspirado una revolución pacífica que terminó con el comunismo polaco. Las declaraciones de este polaco prueban una vez más la falta de visión y el irrealismo que se vivía en ese régimen. Obviar a la Iglesia y el Papa es estar fuera de la realidad, justificarlo por el ateísmo es ni siquiera saber bien qué es el ateísmo y menos ser un político. Con razón cayó ese régimen.

Se ha cuestionado también que Juan Pablo II no haya sido duro con la dictadura Argentina que violó los derechos humanos ni con Pinochet en Chile. También fue preocupante no escuchara ni apoyara como era necesario a Arnulfo Romero obispo de El Salvador, hoy este obispo vive en su pueblo para el cual es ya un auténtico santo. Posiblemente, influyó mucho ese temor al comunismo promovido por los sectores conservadores en el mundo para así cuestionar a toda actitud de protesta contra la injusticia social. En esto ha jugado un papel negativo el Opus Dei, sobre todo en Chile y España. El Opus Dei se afirmó al ser erigido en 1982 como “prelatura personal”- así esa institución no debía responder ante los obispos locales sino directamente ante el Papa y en el 2002 con la canonización de su fundador San Josemaría Escrivá de Balaguer. En Perú el Opus Dei ha difundido planteamientos retrógrados para el desarrollo poblacional y tuvo desafortunadas y duras expresiones sobre los derechos humanos con Cipriani, sin embargo él llegó a Cardenal, esperemos que Dios lo ilumine y transforme para que cumpla su responsabilidad.

Juan Pablo II igualmente se opuso al proceso de secularización eclesiástica. Redefiniendo las responsabilidades de los laicos, los sacerdotes y las órdenes religiosas, rechazó la ordenación sacerdotal femenina y el nombramiento de sacerdotes para ocupar cargos oficiales o su participación directa en la política. Sus gestiones ecuménicas iniciales se dirigieron más hacia la Iglesia ortodoxa y la Iglesia anglicana que hacia el protestantismo occidental. Influyó en la restauración de la democracia y la libertad religiosa en Europa Oriental, sobre todo en su Polonia natal, y trató de luchar con energía contra los disidentes en el seno de la Iglesia. Reafirmó la posición católica a favor del celibato sacerdotal y contra la homosexualidad, el carácter de la familia, el divorcio, el aborto, los métodos artificiales de reproducción humana y el control de natalidad. Así, en 1994 realizó distintas gestiones junto a musulmanes conservadores para intentar aminorar las declaraciones efectuadas en El Cairo (Egipto) por la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas. Esto último ha sido continuado en posteriores eventos sobre Población donde los conservadores desarrollaron una ofensiva contra los métodos de planificación familiar. Por ello, es un tema a reconsiderar por la Iglesia.

Si bien es cierto muchas de sus ideas han sido calificadas de conservadoras, algunas precisiones nos hacen ver que no coincide con muchos conservadores. Así en 1999 realizó numerosas e innovadoras definiciones teológicas acerca del cielo (“no es una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios”), el infierno (“situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios”), del purgatorio (“estado provisional de purificación”) y de Satanás (“vencido definitivamente; Jesús nos ha liberado de su temor”). A su vez, si bien cuestionó a muchas posiciones progresistas, también condenó a las posiciones ultraconservadoras como el Arzobispo Marcel Lefebvre, por su desobediencia al pontífice; pues Lefebvre no aceptó el Concilio Vaticano II. Igualmente, pese a su oposición a la Teología de la Liberación terminó aceptando la predilección por los pobres. También calificó de “revolución de muerte” a la Revolución Cubana lo que originó una rectificación de la Santa Sede, pero a la vez demandó enérgicamente a EE.UU. deponer el embargo comercial a Cuba.

La producción de Juan Pablo II es impresionante: 14 encíclicas publicadas, 14 exhortaciones apostólicas, 42 cartas apostólicas, 11 constituciones apostólicas, además de otras obras publicadas. Pero sobre todo el contenido de ellas es significativo.

Así sus 14 Encíclicas dejaron diversos mensajes. “Redemptor hominis” (1979), demuestra la conexión entre la redención de Jesucristo y la dignidad humana, trata del amor y la paz. “Dives in misericordia” (1980), acerca del papel de la misericordia en la vida humana, trata de los problemas de la vida contemporánea, de la paz, la esperanza, el perdón. “Laborem exercens” (1981), sobre el trabajo, trata del hombre como valor supremo en las relaciones laborales, critica marxismo y materialismo y la cosificación humana. “Slavorum apostoli” (1985) sobre la posición de la Iglesia en Europa Oriental, trata de la unidad entre ortodoxos y católicos. “Dominum et vivificantem” (1986), que planteaba las virtudes de la doctrina católica frente a las creencias ateas y materialistas, resalta la dimensión espiritual humana. “Redemptoris Mater” (1987) que resaltaba el papel de la Virgen María como fuente de unidad cristiana y como modelo de resignación, fidelidad, amor y sacrificio. “Sollicitudo rei socialis” (1987), acerca de la influencia de los problemas económicos y sociales, donde denuncia la explotación social, critica los sistemas sociales, afirmando la libertad y la dignidad. “Redemptoris Missio” sobre la difusión evangélica dando testimonio. “Centesimus annus” (1991) conmemorando el centenario de la encíclica Rerum novarum de León XIII, que criticaba tanto el marxismo como el liberalismo extremo, resalta la democracia y señala que el neocapitalismo utiliza y humilla al hombre . “Veritatis splendor” (1993) resaltando la libertad y la vida moral. “Evangelium vitae” (1995), donde condena el aborto, la pena de muerte, la manipulación de los embriones y otras “corrupciones morales” en defensa de la vida. “Ut unum sint” (1995), afirmando la unidad y el diálogo democrático entre iglesias. “Fides et ratio” (1998), acerca de las relaciones entre la fe y la razón, resaltando la verdad como esencial para la vida y la historia. “Ecclesia de Eucaristía” (2003) contra el divorcio, la celebración de misa solo por sacerdotes, etc.

Como vemos diríamos aciertos y desaciertos, pero creo que estos últimos son producto de su temor al ateísmo –ante el cual debería de haber tolerancia y tender lazos para aproximarse a la práctica cristiana, superando el autoritarismo y dogmatismo-. Igualmente, es claro la influencia del Opus Dei en la Iglesia para presionar evitando cambios.

La derecha peruana y mundial ha destacado que como triunfo “el papel determinante que jugó Juan Pablo II en la derrota del comunismo” y a la vez el que haya bloqueado la expansión de la Teología de la Liberación. Se afirma que en su nombre se ha justificado la violencia. Esto no es correcto, pues lo que no se dice es de la consecuencia de diversos religiosos en su compromiso social, viviendo el cristianismo de manera auténtica en los lugares más humildes y realizando obras sociales de apoyo a los más necesitados. Se oculta y no se habla de la violencia en forma de injusticia, marginación, hambre, pobreza, ausencia de servicios sociales que viven las grandes mayorías y de la que no habla la derecha, sería bueno que recuerden que era Dios y el cielo para Juan Pablo II. Es esta violencia contra la que luchan esos clérigos, violencia que acrecentó el terrorismo en sus versiones de derecha y de izquierda pues trajeron más atraso, pobreza e injusticia.

La derecha coincide en acusar a la Comisión de la Verdad de injusta por “su análisis de las décadas de terrorismo en el Perú al haber dedicado líneas muy duras al criticar a algunos sacerdotes considerados de derecha porque, según ellos, se pusieron de costado frente a las violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas; y no haya expresado ninguna referencia al papel funesto que junto con la izquierda política de entonces jugó un sector eclesial marxista...” (Tafur: “La Primera” 3/04/05) Por supuesto que esa abstención de la derecha eclesiástica peruana es criticable; no se puede negar, olvidar o silenciar estas violaciones, porque eso tiene que ver con el derecho a la vida y la dignidad. Ahora aquel sacerdote que se pronunció, no puede ser considerado de derecha, entonces no es pertinente la crítica. No es justo tampoco denominar “marxista” a todo aquel que protestó contra estas violencias, menos criticarles que esos clérigos las rechazaran. No es cierto que sus púlpitos se convirtieran en “estrados de azuzamiento político al amparo de Dios” (Tafur), la situación que viven esos clérigos es muy dura y merece respeto, atender a las necesidades no es azuzar, tratar de luchar contra la pobreza tampoco. Sus discursos no azuzaron al pueblo, ellos no pueden ser responsables de la demencia terrorista; recuérdese que azuzamiento es instigación, incitación, provocación, persuasión, impulso. Esa es una acusación grave e injusta contra aquellos que siempre negaron todo tipo de violencia.

Decir que “hubo un enfrentamiento católico al terror y, nos guste o no, fue capitaneado por la odiada derecha eclesial. En esa lucha no vimos al clero socialista o abiertamente marxista sin sólo- como sus pares políticos- al final” (Tafur). Es reconocer la existencia de una derecha y reconocerla como dirigente. Tienen razón sí hay una derecha: la que defiende lo conservador y niega o minimiza los problemas económico-sociales. Tienen razón también hay socialismo si es que se afirma la lucha contra estos problemas y esto no necesariamente es marxista, si consecuencia y búsqueda con el “reino de Dios en la tierra”. Tienen razón hay una izquierda que es la que se opone al status quo. ¿Pueden hacerse estos sectores progresistas responsables de que los violentistas se llamen de izquierda?; ¿pueden los sacerdotes progresistas hacerse responsables de los actores de la violencia? ¿Callando las injusticias y los problemas se evita la violencia? Lamentablemente, a la derecha no le conviene se hable de derecha e izquierda. Que esta clasificación puede no ser tan útil ni precisa, es justo reconocerlo, porque lo que define es la práctica y no los discursos. Que los que son de derecha no pueden ser responsables de errores y la violencia de otros, también es justo reconocerlo, no hay que ser de izquierda para tener la razón o ser mejores. Lo que define es el compromiso, por eso Juan Pablo II logró superar estas divisiones. Pero sobre todo estas aseveraciones son injustas y no verídicas porque estos sectores progresistas tuvieron que enfrentar al terrorismo en sus lugares, dirigieron la lucha contra la violencia terrorista y muchos de ellos murieron; lo que sucede es que no se puede aceptar una violencia y negar otra, todo tipo de violencia es condenable. Hemos sido testigos de los riesgos y peligros permanentes que vivieron los sacerdotes progresistas. Por ello, tengo que afirmar que aunque admiro a Carlos Tafur, discrepo totalmente con él, y sé que él no desea ser de derecha, pero debe probar su compromiso social con los más necesitados.

César Hildebrandt ha mencionado las críticas de un autor que trata de mostrar incoherencia en Juan Pablo II diciendo que se presenta como defensor de los derechos humanos y a la vez los niega al interior de la Iglesia; exalta la figura de la Mujer pero niega el derecho de las mujeres al interior de la Iglesia; que rechaza la miseria, pero está contra la regulación de la natalidad siendo con ello corresponsable de la pobreza; que afirma la democracia, pero establece una relación despótica al interior de la Iglesia; que debe continuar el Concilio Vaticano II pero niega la colegiatura del Papa afirmando un absolutismo; que afirma el dialogo con otras religiones, pero las califica como formas deficitarias de la fe.

Muchas críticas son ciertas y deben considerarse por el nuevo Papa, pero no se puede responsabilizar a Juan Pablo II de la pobreza, ni de todas las contradicciones o errores o insuficiencias de la Iglesia; un avance ya ha sido reconocer errores, lo que en siglos no se hizo. Creo que lo definitorio son los actos, los hechos y haciendo un balance vemos que esta lucha por los derechos humanos, democracia, libertad, pobreza, y su tolerancia y diálogo con otros creyentes o no han sido concretos. Que falta afirmar estas actitudes al interior de la Iglesia, es correcto. Pero no creo es fácil desde fuera decir cómo hacerlo.

Ricardo Letts, en entrevista con Hildebrandt afirma que se está tratando la muerte de Juan Pablo II como publicidad de cerveza, leche, etc.; que se está inflando grotescamente, que se está exagerando hasta fuera de lo real; que llega hasta el hartazgo, como si no hubiera asuntos más importantes. Lamentablemente, hay mezquindad cuando no se reconoce la grandeza de Juan Pablo II y se considera mera publicidad y exageración lo que difunden todos los medios de comunicación en el mundo, pero evidentemente que si otro fuera el personaje y otra la noticia por más que insistieran los medios y poderes esto no tendría espacio ni atención en el mundo; si tiene repercusión es porque es importante. Pareciera que mas bien hay una especie de envidia por esta cobertura y capacidad de convocatoria, y sobre todo hay incomprensión de las masas; con razón algunos políticos de izquierda se han alejado de las masas. Evidentemente, Barrantes no hubiera tenido estas opiniones tan desafortunadas ni hubiera evaluado así el acontecimiento (y no solo por sus creencias sino por mayor capacidad de análisis). Esto contrasta con las opiniones de cientos de líderes mundiales como Dalai Lama, Lula, Kofi Annam, el Ministro Palestino Nasser Al-Qidwa, Lagos, Putin, Gorbachov, etc., etc. Bueno algunos negarán dogmáticamente a todos estos líderes y a otros más quizá tratando de afirmar que solo ellos tienen la verdad.

Más aún, Letts dice que se trata de una dominación mental correspondiente al Medioevo y resalta la opinión de Bush sobre Juan Pablo II como “campeón en la lucha por la libertad”. Esto no refleja más que incomprensión y desprecio por las masas, como si ellas no discriminaran entre lo positivo y negativo de la Iglesia, si en sus actos no tomaran lo que es viable y desecharan lo que lo le es favorable. Cuando una persona cualquiera llora por Juan Pablo II no está pensando en concepciones políticas y mucho menos en Bush. Con razón, muchos líderes de izquierda no repercuten en las masas. Se debería mas bien reflexionar sobre cómo se propició la división y hasta la liquidación de la izquierda peruana. Se debería pensar más en el por qué del rechazo de los partidos políticos. Se debería reflexionar en el dogmatismo, autoritarismo y tantos defectos al interior de la izquierda peruana; ver primero la paja en el propio ojo. Esto haría descubrir antidemocracia, intolerancia, etc., etc. Debería reflexionarse mas bien en el reclamo de las masas hacia los partidos, por todo lo que hicieron y por su responsabilidad de frustrar una alternativa de gobierno. Debería reflexionarse en las ambivalencias de ciertos sectores radicales de derecha e izquierda sobre hechos de violencia que hasta llegan a la aventura, de ello no pueden hacerse responsables las masas porque ellas no está de acuerdo con estos “líderes”. Asimismo, Letts habla de la CIA, el Departamento de Estado de EE.UU.; realmente si bien es cierto seguro se queda corto en su conocimiento del espionaje, mas bien las masas han llegado al hartazgo que todo se lo explique por la CIA y EE.UU., los pueblos rebasan esos poderes; continuar con esas explicaciones hace ver simples paranoias, EE.UU. no puede dominar todo.

Letts dice tener mucho respeto por los creyentes, pero no lo demuestra, mas bien refleja dogmatismo. Llega a comparar a Juan Pablo II con Stalin, porque “avivó ideas reaccionarias, retrógradas, oscurantistas, etc.” Habría que preguntarse si esto no es una proyección y una condensación; el ver propios errores en otros y mezclar historias y representaciones. Por eso mismo, a Letts le pediríamos haga un análisis que tenga sentido. Finalmente, no puede explicar por qué Gustavo Gutiérrez aceptó al Papa y dice: “vaya a saber si lo hizo por su fe”; evidentemente, él no es ni será nunca un Gustavo Gutiérrez ni tendrá su talla. Recordemos que Gutiérrez no está derrotado, viene de tener los mayores homenajes, es un hombre sabio, justo y bueno que en Perú es tan difícil reconocer.

Luego, Letts mezcla su análisis de Juan Pablo con otros Papas, sin coherencia, asociando ideas para resaltar a Juan Pablo I por ser hijo de un militante socialista, tampoco está comprendiendo los hechos históricos, no es ni siquiera una asociación libre.

Es justa la independencia de los cristianos para afirmar su fe, pero de todos no podemos caer en anteponer a todos contra los católicos, sería lo mismo. Es justo el respeto a todas las religiones y a los ateos. Pero sí es una exageración creer que los ateos llegan a “otros 500 millones” y es incorrecto hablar así porque los católicos pasan los mil millones y otras religiones también. Realmente, hasta las palabras están mal empleadas.

Es sí saludable, la actitud de César Hildebrandt de tratar de presentar las diversas opiniones y percepciones, de tener flexibilidad y apertura a todos. Su programa ha tenido calidad y un tratamiento muy democrático y merece el mayor respeto. Siempre será muy enriquecedor ver el Programa Televisivo de Hildebrandt. Evidentemente, Letts y Hildebrandt destacan por su inteligencia, pero Hildebrandt más aún es brillante y no tiene los defectos del primero. Sí lamentamos que una poeta tan brillante como Juan Gonzalo Rose, dijera una frase tan desafortunada como que “Debería haber una Catedral para los que no creen”. Mi esposa preguntó: “¿y qué se erigiría allí...?”, creo es una frase más inteligente. Pues pese al carácter polisémico de la frase de Rose –de los diversas acepciones y sentidos que toma- no sería pertinente hablar de una Catedral si se es ateo, ni como edificación, ni como espacio, ni como encuentro, ni como fe, etc., etc. Ello mas bien creo está escondiendo una actitud religiosa detrás. Como decían en broma algunos izquierdistas: “voy a prenderle una velita a Mao, Marx, etc. Como respetamos también su fe y su preocupación por ser el ateísmo “aún una realidad vergonzante y oculta”, respetamos su dolor y no tratamos aquí el tema. Si alguien trata a balazos a otro es que no respeta, ninguna violencia se justifica, menos el tirarse a sí mismo balazos opinando así.

Querer polarizar a conveniencia la Iglesia y la Sociedad en izquierda y derecha, no es correcto. Negar estas caracterizaciones para ocultar ideologías tampoco es correcto. La Iglesia realiza una importante labor en el Perú y a la largo de nuestra historia ha contribuido a la integración y la identidad nacional, ellos han llegado a lugares donde otros no se atrevieron. Por ello, merecen nuestro reconocimiento la labor de tantas congregaciones como los jesuitas, los dominicos, las canonesas, las Misiones de la Caridad y la Paz (Congregación de la Madre Teresa de Calcuta), los franciscanos, la Congregación de San Camilo y tantos otros, que realizan una significativa labor y adhieren a muchas visiones progresistas. Aquí no se trata de decir quién ganó, ni menos llegar a calificaciones atrevidas como “la liquidación de la contaminación marxista de la fe católica”, sino de que se viva la doctrina cristiana -que deberían de leer y estudiar mejor- y de contribuir a una sociedad mejor donde los ideales humanistas hagan coincidir a todas las creencias y voluntades. Debían recordar igualmente que Juan Pablo II calificó al capitalismo de inhumano.

Gestos y acciones concretas y no solo palabras son necesarias en política, Juan Pablo II lo tuvo muy en cuenta. Ojalá que los políticos peruanos tomen este ejemplo, lo cual sería casi un milagro, pero tengamos esperanza en que surjan nuevos líderes que asuman realmente su responsabilidad y no hagan de la política espacio de provecho propio e intereses mezquinos. Juan Pablo II demostró gran capacidad de comunicación y de llegada a los medios, ojalá que los políticos que han convertido la política en espectáculo hicieran llegar ideas, propuestas, alternativas y sobre todo proyectos nacionales que nos unan.

Como psicólogos, hemos aprendido y comprendido que lo principal son los efectos que tienen los actos sobre los demás, qué valores, representaciones, actitudes y comportamientos promueven; y hemos sido testigos de todo lo positivo que se promovió sobre todo en los jóvenes a partir de los actos de Juan Pablo II; él propició la fe y la esperanza que tan necesarias son en países como el nuestro, y esto sin dejar de asociarse a la lucha por la justicia. Este año planteó cuatro desafíos: el de la vida (condenando toda violencia incluyendo al terrorismo), el del pan (lucha contra el hambre y la pobreza), el de la paz (concluir los conflictos mundiales) y el de la libertad (del individuo y las naciones)(Destua, El Comercio 6/04/05). Muchos valores se hicieron realidad, por eso también es una exageración decir que Juan Pablo II significó el retraso de la Iglesia Católica (Luis Pásara, Perú 21, 3/04/05). No se ha comprendido la grandeza del personaje, que no se traduce en las palabras de Bush ni de ningún oportunismo, sino en las masas, que saben el personaje representa valores muy positivos y se identifican con ellos y sabiamente saben nadie es infalible y desobedecen lo que no es conveniente a su desarrollo.

Es el momento de acabar con todo tipo de fundamentalismos e intolerancias, es el momento de rechazar actitudes inquisitoriales. Querer imponer ideas y llenar de insultos a los que discrepan con uno, amparándose en Dios; es demostrar muy poca inteligencia, es autoritarismo y violencia, es negación de todos los valores, es tener una concepción de Dios y religión muy limitadas. Menos aún puede aceptarse la represión a las ideas, justamente eso es lo que Juan Pablo II ha reconocido como error de la Iglesia en el pasado. Así los valores se demuestran en la práctica, no con palabras o rezos ni insultando al que discrepa. Esas actitudes solo alejan a las personas no solo de la Iglesia sino de toda fe, porque cómo creer en personas que son negación de toda fe y valores.

“Nos duele tu partida, inolvidable amigo, y deseamos con fervor que tu ejemplo perdure” fueron las palabras de Fidel Castro ante la muerte de Juan Pablo II. Castro le rindió su homenaje en la Catedral de La Habana, lo que posiblemente origine un acercamiento entre el clero y el gobierno. Esta es una demostración de visión, respeto, diplomacia e inteligencia; con razón Castro se ha mantenido en el poder por tanto tiempo y es uno de los principales líderes y oradores del mundo; con ello demuestra más tolerancia que muchos católicos que lo critican pero gustosos aceptarían la Inquisición o por lo menos la represión a las ideas, que acompañan la violencia a su violencia y sus actos.

Juan Pablo II ya inició su último viaje, del que no regresará, pero queda en la historia y en el pueblo, que lo reconoce en sus méritos, cualidades y logros; pero que discrimina aquello que es necesario superar. Esperamos pues que la sabiduría y la santidad llene a los cardenales para que el Cónclave elijan a un Papa que responda a las necesidades de la época. Es evidente que se requiere de un Papa que responda a la necesidad de un diálogo ecuménico y de lucha contra la pobreza. Recordemos que la frase de Juan Pablo II en Perú: “¡El mal nunca es camino hacia el bien! ... ¡Cambiad de camino! ¡Convertíos a la causa de la reconciliación y de la paz!...” es pertinente no sólo para los terroristas sino para la clase política y para todos nosotros.
[1] Artículo escrito el Sábado 2 de abril 2005 en su primera versión, terminado en la mañana del domingo 3 de abril 2005 donde se agregó algunos párrafos. El lunes 4 se agregó las referencias a Letts y Hildebrandt.
[2] Psicólogo, Catedrático y Director Académico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Secretario del Foro Peruano de Psicología Social. Ex Secretario General del Colegio de Psicólogos del Perú. Expositor en eventos de Perú, Chile, Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela, Cuba, Madrid, Córdoba, Málaga.