domingo, 12 de agosto de 2012

DOCUMENTOS IMPORTANTES

Carta sobre Raul Gonzales


Estimados amigos (as):

Al entrar a la Universidad de San Marcos y llegar a Psicología, nos llamó la atención la actitud de compromiso y entrega a la ciencia y a la enseñanza de un Catedrático que pese a que a algunos no les gustaba su exigencia en los cursos a todos impresionaba por su excepcional calidad, era consenso el respeto que había hacia su persona porque los conocimientos que ofrecía eran de gran calidad. Supimos que algunos lo hostilizaban pero él los ignoraba, a algunos no les gustaba esa actitud amorosa que tenía con sus ratones de laboratorio, sus laberintos, sus aparatos para investigar y experimentar sobre desarrollo, percepción, lingüística y otros temas. Supimos que varios docentes habían sido alumnos de él y eran vistos como discípulos, algunos de ellos pese a ser jóvenes mostraban gran calidad: Luis Palomino, Cipriano Olivera, Sánchez Carlessi, José Anicama, Aníbal Meza, etc. Pero casi todos sus alumnos y docentes a la vez, manifestaban gran admiración por ese profesor, los nombres conformaban una lista interminable: Luis Benites, Carlos Ponce, etc. Entonces, se difundía un libro de ese profesor que era devorado por muchos: Psicología del Aprendizaje, el cual era breve pero escrito con mucha precisión.

Esperamos verlo llegar y apareció con gran dignidad y brillo de inteligencia en sus ojos. Se llamaba Raúl Gonzáles. Al poco tiempo, vimos como en sucesivas generaciones de estudiantes se iban formando grupos de trabajo que asimilaban sus enseñanzas y se iban formando, eran estudiantes que prometían ser muy buenos psicólogos: Rosario Quezada, Dora Herrera, Gladys López, Carmen Blázquez, Manuel Campos, Pomar, Miguel Escurra etc., etc. Pero había uno que destacaba especialmente porque había logrado asimilar su motivación por profundizar sobre Piaget, Psicología del Desarrollo y Psicolinguística: José Carlos Rivera.

Yo ingresé en con la promoción 70- 71 y esa generación le tenía una gran admiración a Raúl Gonzáles, tuvimos muy buenos profesores, pero seguro todos lo recuerdan a él. Estoy muy orgulloso de pertenecer a esa promoción porque creo hay psicólogos de gran calidad, y agradecemos a los Catedráticos que nos formaron e incentivaron también a ser autodidactas, pero especialmente agradecemos a Raúl Gonzáles. Como no ser agradecido y no recordarlo ahora que ya no está con nosotros. No interesa como decían algunos que era muy serio, muy renegón, etc. Todos lo queríamos y admirábamos, quizá alguno no, pero es una excepción.

Mi promoción se vinculaba mucho con otras anteriores a ella, de donde salieron psicólogos de gran calidad. Los nombres son interminables: Carlos Arenas, Hugo De la Cruz, Mildred Paredes, Mario Tueros, etc., etc. Todos ellos habían recibido fuerte influencia de Raúl Gonzáles.

Así muchos lo considerábamos no sólo un Catedrático sino un Maestro. Tenía un gran dominio de la Epistemología. Sistematizó los aportes del Conductismo y luego de la Psicología Operacional de Piaget, igualmente produjo un libro donde sistematiza los aportes del Constructivismo. Era conocido que su producción bibliográfica era muy amplia y de gran calidad.

En el Instituto Nacional de Investigación de la Educación (INIDE) tuvo una fecunda labor de investigación y producción bibliográfica, hasta hoy él es recordado con mucho aprecio.

Quizá no es tan conocida su gran visión política e ideológica. Esto le permitió ver el conjunto de aportes de las diversas corrientes psicológicas y de teorías de diversos autores. Además esta visión le permitía rápidamente ganar liderazgo.

El fue uno de los grandes teóricos que aportó a la Reforma Educativa, allí era notorio su aporte ideológico y de compromiso social.

No solamente eso, sino que fue uno de los propulsores de la Reforma Universitaria, lo recuerdo planteando sus aportes junto con Carlos Franco, Alvaro Gonzáles, Rolando Andrade, grandes amigos de él y profesionales con una profunda visión de la problemática nacional y educativa. Quizá no fueron comprendidos debidamente, quizá si se valoraba sus propuestas no se hubiera perdido tanto años; pero dicen que el tiempo del hubiera es el tiempo tonto del verbo haber. Hoy debemos aprender de su afán para aportar a la transformación de la educación peruana y aportar a la transformación social desde nuestros pequeños aportes en los campos de la Psicología.

Recuerdo que al abrir la primera página del primer libro que leí de él: Psicología del Aprendizaje, vi escrito "A Norma", sí era su esposa y gran amor de su vida. Eso me motivó a indagar quien era, descubrí que era una de las mejores psicólogas del país, una persona de mucha calidad humana y con un alto nivel en sus formulaciones. Recuerdo su sonrisa cada vez que nos saludábamos, yo sé que pese a lo sucedido élla volverá a sonreírnos porque es una gran mujer.

Raúl Gonzáles me orientó mucho en mis investigaciones sobre el Desarrollo del Niño, al igual que José Carlos Rivera, poco a poco llegué a ser amigo de ellos, con mucho cariño y a la vez firmeza me ayudaron a superar muchos errores. Así decidí que Gonzáles fuera mi Asesor de Tesis.

Años más tarde conocí y llegué a ser amigo de Alfonso Barrantes, y supe que Gonzáles y Barrantes eran muy amigos. Hoy ya no tenemos a ninguno de los dos y la ausencia de ambos crea un vacío muy grande. Creo que Gonzáles simbolizaba también un compromiso de transformación social que no era suficientemente comprendido.

Para muchos él era una guía, un norte, aunque luego cada uno formáramos nuestro propio camino. Recuerdo que cuando respondimos a sus críticos en San Marcos, se nos llamó "gonzalesmoreyristas", que alto honor nos hacían, creo que no lo entendían, no se trataba de tener críticas contra él, sino de comprender su espíritu, lo que él significaba, si eso significaba rechazar el dogmatismo, el radicalismo verbal, el uso de clisés, etc., vuelvo a apoyar a Gonzáles, no porque no tuviera críticas contra él, sino porque él significaba un cambio racional e integral.

No siento que él afectó mi opción por autores con los cuales simpatizo mucho, tampoco siento que los freudianos, humanistas o psicólogos con otras simpatías hayan visto a Gonzáles como opuesto, sencillamente sentían que había aportado a su formación, creo que el que algunos lo hayan visto como una traba en algún lugar eso es un mito, un mito que a veces se crea sobre personas que se ve como una excepción. No creo que ni siquiera él afectó sobre su esposa, ella es una mujer brillante, que siempre brilló con luz propia. Aunque creo que el dogmático es siempre dogmático, para variar el tono de estas notas contaré que alguien me dijo hace poco al conocer que Gonzáles había fallecido: "pobrecito, de todas maneras da pena". Creo que los resentimientos es difícil superarlos racionalmente.

En mi caso y en el de muchos, nunca sentimos a Gonzáles como obstáculo en nuestra cordial relación con otras corrientes, ni en nuestras coincidencias con otras corrientes, creo que a veces se personaliza y no se ve que como él enseñaba: cada corriente brinda un aporte. Lo que sí no creo es que una sola corriente tenga la razón, tampoco que necesariamente se tenga que ser ecléctico, se puede optar por determinadas corrientes, como en mi caso, sin dejar de reconocer el aporte y hasta las críticas de los otros. Ya ven, así era... Gonzáles motivaba a la reflexión, al debate, a investigar. Muchos hablamos con voz propia y nunca nos preocupamos por saber qué decía o qué opinaba en ese entonces Gonzáles.

Lo que quiero expresar era que entre aquellos que lo admirábamos y entre aquellos a los cuales no les caía bien, Gonzáles igual vivía en ambos, y eso ya significaba que era un hito muy significativo reconocido por todos. Es decir, era alguien relevante en la historia de la Psicología Peruana. La historia es antes de Gonzáles y después de Gonzáles, al margen de nuestras voluntades, historias, sentimientos y reconocimientos.

Un amigo me dijo hace poco, que creía que el error para una debida valoración a Gonzáles era verlo solo como Psicólogo y que como persona (lo cual va más allá de decir algo sobre su carácter o anécdotas). Salir de ese esquema nos permite ver que era una persona brillante y quizá eso nos permite formular mejores críticas también. Es decir, eso me hace recordar a cómo debaten sobre diversos autores las personas, cuando esos autores no debatían así y estaban en otra cosa, lejos del debate cotidiano que se producía.

Por ello, creo que debemos ver con más claridad y salir de las emociones para ver sus aportes. Por ejemplo, si hubiera tenido un hijo hombre no le hubiera puesto Raúl, menos lo hubiera hecho en homenaje a Gonzáles, son diferentes planos, no creo que hay que confundir mezclando un reconocimiento social con el espacio personal. Por eso, creo que los que hemos simpatizado con Gonzáles tenemos una vida muy rica, y nunca lo imitamos. Eso muestra que no lo tomamos dogmáticamente, no lo repetimos, ni hemos dicho: "como dice Raúl Gonzáles", incluso prefiero decir: "como escribe Norma Reátegui...". Es decir, creo que sus enseñanzas nos visualizó un panorama amplio, donde llegábamos a valorar a cada corriente.

Sí debo confesar algo, pese a no haber dejado de ser crítico con él, con otros psicólogos y conmigo mismo; hubo alguien que a veces firmó, escribió y expuso con un seudónimo: “Gonzáles” en homenaje a él, esa persona fui yo.

Creo que la presencia de Gonzáles, y sus discrepancias con personas diversas no ha anulado ni interferido tampoco en la relación y apoyo que hemos brindado en nuestras vidas, a diversas personas que incluso pueden supuestamente haber sido en algún momento opositoras de Gonzáles.

“Adiós Raúl, amigo, discúlpame por haber hecho públicas algunas cosas en este momento, pero cuando uno está triste, como lo estoy en este momento, desea compartir con los amigos para así tal vez poder sobrellevar la pérdida, claro que las cosas privadas quedan para la conversa con los patas como José Carlos o Humberto, pero tú sabes que nunca hablamos mal de ti, sólo recordaremos al amigo como siempre lo hemos hecho en nuestras conversas”.

Gracias por permitirme compartir este testimonio, esta mirada para hacer comprender cómo Gonzáles se internalizó en diversas personas, como se internalizó en diversas generaciones, como se hizo vida y espacio, porque detrás de él había una obra, una acción, un compromiso; "diferente a como cada uno ha vivido sus paltas", como diría Julio Hevia para graficar el lenguaje de contacto, que se pone entre lo inconsciente y racional.

Voy a proponer y motivar a algunos colegas para generar espacios de homenaje a Raúl Gonzáles, creo que en los espacios del Día del Psicólogo, en el del Congreso Interamericano del 2003, de San Marcos, del Foro de Psicología Social, de nuestros escritos, etc., ello es posible. Espero me acompañen Uds. también en ese homenaje.

Al día siguiente del fallecimiento de Raúl Gonzáles.

VICTOR MONTERO LOPEZ